martes, 1 de abril de 2008

Navegantes



Hacia tiempo viaje muy lejos,

Intente encontrar el fin del mundo.

Conmigo llevaba una brújula sin norte

Y por ello mi norte, nunca existió,

Fui navegante sin estrella.


Una música tenue me guio

Mis pasos fueron

Por un sendero que no conocía

Y en el sendero, vi nubes,

Que guiadas por el viento,

Trazaban mis temores.


Y mi camino se detuvo,

Para no proseguir jamás,

Quede varado en ese sitio,

Sin saber que sin moverme,

Mi propia suerte echaba a andar.


Y mi suerte encontró puerto,

Bello de marfil y de luz lleno,

Y mi sangre llamo a mi cuerpo,

Y viaje sin vela en mi barca,

Sin mirar la brújula,

Ni izar bandera laguna.


En mi cielo apareció una estrella,

Cruz del norte,

Que no volteé a mirar jamás,

Y sobre el agua crecieron claveles,

Altos y poderoso que amenazaron mi barco,

Una voz poderosa sacudió el aire,

Quebrantando el silencio, una voz dulce,

Canto inmortal de sirena,

Que atrajo mis sentires,

Y me acerco al centro del mundo,

Y encontré puerto, frágil y bello,

Donde la voz de la sirena,

Era la luz de mi faro,

Y la vela de mi barco,

Mi soledad dejo de ser.


Y quede ahí por siempre,

Mirando al eterno mar…

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